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martes, 26 de mayo de 2009

Remate = apriete = cometa


Hoy tuve una experiencia nueva, asistí a un remate judicial. Como toda experiencia nueva, tuvo sus cosas buenas y malas, pero lo más importante es que fue un aprendizaje.
Me pareció muy pintoresca la escena: gritos de los interesados cantando sus ofertas a viva voz, mientras el rematador agitaba el martillito metálico para cerrar la subasta, arengando a los participantes a aumentar los valores. Obviamente no fue tan ordenado y sofisticado como los remates que se ven en la tele de las grandes casas de subastas como Sotheby's o Christie's, pero fue una experiencia reveladora. Y, como dije antes, aprendí. Aprendí que hay un espacio más en nuestro bendito país, en nuestra enmarañada burocracia, para actividades non sanctas, para el apriete y para la cometa.
Al llegar al juzgado empezaron a acercarse personas muy interesadas en saber a qué remate estaba asistiendo, y cuánto estaba dispuesto a pagar. Estas personas me aseguraban que me podían hacer ganar el remate si los compensaba con una comisión sobre el valor que cerraba. Como no conocía bien el paño, me hice el gil y les repetí incansablemente que sólo iba a ver cómo era la cosa.
Una vez comenzada la subasta, empezó el show de señas, aprietes, amenazas por lo bajo, una situación por demás incomoda y por lo menos extraña o sospechosa, todo delante del policía que supuestamente tenía que cuidar que el acto se lleve adentante con la mayor transparencia posible. Creo que por cada oferente genuino había atrás 4 o 5 pesados manejando la cosa a gusto.
Al retirarme del lugar comencé a pensar cuánto mejor sería hacer esto por internet, qué beneficioso sería aprovechar la tecnología y realizar los remates judiciales con un sistema parecido al que se utiliza a diario para subastar todo tipo de productos, en páginas como deremate o mercadolibre. Eso haría que la cosa fuese mucho más transparente, menos burocrática, y evitaría que aparezcan estos indeseables intermediarios que viven cobrando comisiones por apretar a gente que va con la mejor intención de adquirir algo siendo el mejor postor. Pero claro, de esa forma se le acabaría el negocio fácil a algunos, no?
Hasta el próximo post.

lunes, 18 de mayo de 2009

Burocracia en las telefónicas, el antimarketing


Cuando estaba estudiando en la facultad, leí que el marketing es un conjunto de principios, metodologías y técnicas a través de las cuales se busca conquistar un mercado, colaborar en la obtención de los objetivos de la organización, y satisfacer las necesidades y deseos de los consumidores o clientes. Bueno, parece que la gente de Telecom no sigue estos principios, metodologías y técnicas, o directamente no les interesa satisfacer las necesidades y deseos de los clientes.
Por qué digo esto? Hace unos meses me encomendaron en el trabajo contratar varias líneas telefónicas para unas oficinas nuevas que estábamos inaugurando. Decidí contratarlas con la gente de Telecom, porque ya trabajabamos con ellos en otras oficinas y la cosa funcionaba bastante bien (tampoco hay tanta opción para elegir en nuestro bendito oligopolio de la comunicación). Luego de solicitar las líneas, a los 10 días aproximadamente, me llegó una carta a la oficina diciendo que el lugar no estaba "habilitado" para instalarlas. Me pareció extraño, ya que antes de pedirlas, había averiguado telefónicamente si la mencionada empresa llegaba a la zona en cuestión. Así que me comuniqué con el ejecutivo de cuenta que tenemos asignado. Y cuál no fue mi sorpresa al enterarme que la maldita burocracia había metido la cola nuevamente.
Al parecer, antes de pedir las líneas, me explicó la empleada de Telecom, la empresa tiene que contratar a un matriculado en no se qué para que presente un plano certificado de la instalación. Este matriculado, a su vez, pide un montón de cosas para certificarte el plano. Hay que comprar materiales, bandejas para los cables, una caja concentradora, y no se cuántas cosas más. Un gasto impresionante. Y todo eso lleva muuucho tiempo, que es lo peor y más desgastante.
En definitiva, pasaron 4 meses desde que pedí las líneas, ya tenemos el plano certificado e hicimos todas las mejoras y modificaciones que nos pidieron, pero lo más importante y lo único que tiene que hacer Telecom, que es tirar un cable desde la calle hasta la caja concentradora que nos hicieron instalar, no está. Es increíble cómo la burocracia se interpone en la comercialización de bienes y servicios y genera costos innecesarios para las empresas proveedoras y los clientes. Algunas cosas no cambiaron tanto desde la vieja Entel.
Hasta el próximo post.

sábado, 2 de mayo de 2009

Cerrar cuenta bancaria, una prueba a la paciencia


Qué linda es la casa central del Standard Bank! Realmente una obra arquitectónica clásica bellísima. No es que sea un estudioso de la arquitectura porteña, nada que ver. Simplemente me vi forzado a pasar muchísimo tiempo en ese magnífico edificio gracias al complicado procedimiento que tienen para cerrar una maldita cuenta. Resumidamente, esto fue lo que ocurrió...
Hace unos años, el por entonces Bank Boston me otorgó un préstamo prendario para la compra de mi primer automóvil. Todo el trámite lo hice, en ese momento, con la concesionaria donde compré el vehículo, sin tener que pisar ni una sola vez el banco, ni siquiera para abrir la caja de ahorro donde me debitarían las cuotas del préstamo. Firmé los papeles en la concesionaria y listo. Tomó sólo 15 minutos.
Ahora bien, llegó el día en que felizmente cancelé completamente dicha deuda, con lo cual ya no tenía sentido conservar esa cuenta bancaria ni pagar su mantenimiento, así que me dispuse a cerrarla. Llamé por teléfono al banco y me dijeron que tenía que acercarme a la sucursal donde estaba radicada la cuenta. Obviamente tuve que averiguar cuál era, ya que, como mencioné anteriormente, nunca había tenido que pisar el banco para abrirla. Así que me tuve que hacer tiempo una mañana para irme hasta el centro a la casa central de Standard Bank, tiempo que era imprescindible para mi trabajo.
Básicamente el trámite se hace en 3 partes. Primero, se hace una cola en la recepción, donde se le explica al empleado del mostrador qué trámite se quiere hacer, para que el mismo te derive al sector de atención a clientes, con un turno, invitándote a esperar sentado. Y menos mal que hay unos sillones muy cómodos, porque estuve allí más de media hora esperando ser atendido. La segunda parte del trámite se lleva a cabo en el sector de ("des") atención a clientes, donde te atiende un ejecutivo al cual hay que explicarle (nuevamente) por qué uno está allí. Y este empleado, te vuelve a derivar al tercer y último paso del trámite. Te manda al subsuelo a hacer otra cola, y hablar con otro empleado del banco para contarle nuevamente el motivo de la visita. Y así, después de acercarse uno a la sucursal, hacer dos colas, esperar ser atendido, y contarle el mismo cuentito 3 veces a 3 pesonas distintas, te vas con el ansiado comprobante de cierre de cuenta. En total, casi dos horas de trámite. Sin duda, la maldita burocracia está presente también en los bancos.
Vivimos en la era de internet, donde uno tiene una clave de home banking y puede transferir de forma segura sus fondos y pagar sus facturas. No pueden idear una forma de que el cierre de cuenta se haga así de fácil también? O será que es una política de retención de clientes vía cansancio y esperan que la gente claudique y deje la cuenta abierta eternamente para no tener que complicarse la vida? Si es así, Standard Bank, tu política apesta.
Hasta el próximo post.

jueves, 23 de abril de 2009

Verificación policial vehicular


Hace unos días tuve que hacer verificar mi auto en la policía para venderlo. Era la primera vez que hacía este trámite que consiste básicamente en que un funcionario policial certifique que el número de motor y de chasis del auto que se lleva a verificar, coincida con lo que figura en la cédula verde. El objetivo de esto es evitar que autos robados, cuyos códigos de chasis o motor fueron alterados, sean luego vendidos. Suena razonable. Ahora bien, cuánto podría tomar verificar estos datos? Debería ser un trámite rápido y fácil, verdad? Pues no, he aquí la historia.

Decidí llevar el auto a la planta verificadora de Belgrano, que queda en la calle Cazadores. Una cuadra antes de llegar, me paró un hombre que llevaba una chaqueta con el escudo de la policía federal. Me detuve y esta persona me preguntó si iba a hacer la verificación. Le contesté afirmativamente, y el hombre, muy amablemente, me explicó que tenía que desviarme unas cuadras para comprar el formulario 12 antes de comenzar el trámite. Como en la concesionaria ya me habían advertido que tenía que comprar dicho formulario, seguí las instrucciones de este señor. Cuando llegué al lugar indicado, me atiendió un joven que me explicó que el formulario costaba $50 y que ellos lo llenaban por mí. Perfecto, pensé. Pagué lo que pedían y me retiré con el formulario.

Cuando llegué a la planta, me acerqué a la ventanilla 1 para retirar el turno como me habían indicado. Me sorprendí bastante al ver un cartel en el vidrio que me separaba del empleado encargado de entregar los turnos (si, hay una persona cuyo trabajo es entregar turnos... las maquinitas son muy impersonales!) que decía: “Formulario 12 $39,60”. Pensé ingenuamente que tal vez el precio había aumentado recientemente y no habían actualizado el cartelito, pero me intrigó el tema porque en ningún momento la persona que me había parado en la calle me planteó la posibilidad de comprar el formulario directamente en el lugar que se hacía el trámite, en vez de desviarme 3 cuadras y comparalo en otro lado. Entonces le pregunté al empleado por qué el cartel decía lo que decía, a lo que me respondió: “Ah, no, la gente que te para en la calle trabaja para la gestoría que te da el “servicio” de venderte el formulario y completarlo para que no tengas que llenarlo vos acá”. What??? Seguidamente le comenté al señor que la persona que me paró en la calle tenía una chaqueta con el escudo de la policía federal, a lo que me responde: “No, para nada, no tienen nada que ver con nosotros”. Ok, a esta altura ya me sentía un estúpido, pero al ver que la gran mayoría de la gente que allí estaba tenía en su mano el formulario completo con la misma caligrafía que el mío, al menos no me sentí solo. $10,40 por los 100 giles que estabamos ahí es un numerito más que interesante.

Finalmente obtuve mi turno y esperé... esperé... espeeeeeréeeee. Otro empleado, en otra ventanilla llamaba por turnos para verificar el formulario, sellarlo y cobrar 50 centavitos más por el sellado. Digo, no pueden cobrar todo junto? Hace falta dos empleados y dos ventanillas para eso? En fin, mientras esperaba observaba a esta persona, detrás de la segunda ventanilla, que tardaba una eternidad en llamar a cada número una vez que había terminado con el anterior. En ese momento me di cuenta que había un quiosquito instalado ahí adentro, donde vendían café, gaseosas y otras cosas. Pensé, no será que estos tardan un milenio para atenderte así tenes que consumirles algo en el barcito? A esta altura ya pensaba mal de todo.

Luego de un rato, llamaron mi número, pagué el sellado, y me mandaron a buscar el auto para hacer lo que había ido a hacer: que vean dos numeritos en el motor y en la chapa del auto! En definitiva, dos horas perdidas en un trámite que podría haberse hecho, estimo, en 20 minutos máximo. Una vergüenza, la maldita burocracia en toda su expresión. Ah, casi me olvidaba, en la puerta de la planta verificadora había un tipo (también con un chaleco de la policía federal) que supuestamente controlaba el ingreso de los autos. Noté que cada tanto esta persona entraba con alguien, lo hacía pasar por una puerta, y a los pocos minutos el segundo entraba con su auto, sin turno, sin esperas. Sospechoso no? Por qué no pueden atender así de rápido a todos? Si, ya se, soy un ingenuo.

Bueno, este post ya se hizo muy largo, prometo que los próximos serán más escuetos. Quiero terminar diciendo a los que tengan que hacer este trámite en el futuro que no le den bolilla al tipo que para los autos en la calle y los manda a la “gestoría” a comprar el formulario. Y de paso les pido a todos que traten de evitar la tentación de pagar para entrar sin turno... no sigamos alimentando a la bestia!

Hasta el próximo post.